Una piedra que cambia con la luz.
Fluir nace de una ágata natural tallada, elegida por sus vetas, transparencias y formas irrepetibles. En su interior guarda pequeñas formaciones de cristales de cuarzo, que se revelan cuando la luz atraviesa la piedra y dejan ver una textura inesperada en su interior.
Sus tonos profundos, entre negros, grises y transparencias, hacen que la pieza se transforme según el ángulo desde el que se la mire.
Cada piedra conserva las marcas propias de su origen natural. No existen dos iguales.
Piedra: ágata natural tallada con cristales de cuarzo en su interior
Diseño: orgánico
Disponibilidad: pieza única